• Las espinas del alma

Brizna de hierba

La fuerza de una simple brizna de hierba está en su arraigo al suelo, del que ni el viento consigue separar.

Esta verdad habla de la determinación de un ser débil y enfermo como el anciano padre de la mujer triste; tan sólo esa determinación le otorga fuerza, tan sólo un cometido en su vida es suficiente para aportarle esperanza y valor enfrentándose a los rigores de un viaje a ninguna parte con ese niño al que debe hacer prosperar. Él es un hombre sin voluntad, carente de coraje y de carisma, necesita esa misión para tener un objetivo vital. Y para ello debe aferrarse a esa voluntad de dañar al mundo como venganza por lo que padeció y eso tan sólo puede obtenerlo portando a ese niño y protegiéndolo para que pueda cumplir su misión.

«Tan débil y ligera, así como tu voluntad, sometida al imperio de la crueldad, ésta que profesa la maldita humanidad. Lucha por lanzarte al abismo de la aventura, a las profundas simas de la incertidumbre, así haz, anciano, pues es mejor que caminar sin rumbo en esta vida que te aplasta por tu debilidad. Una brizna de hierba, metáfora de tu fuerza, símbolo de tu valor, mecida por el viento sin nada que oponer… sólo ese arraigo al suelo, que te agarra como un puño poderoso que no te desea soltar; es tu determinación, nacida en estos momentos en los que contemplas la oportunidad de dañar, de devolver los golpes que tanto laceraban tu triste realidad»

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