• Las espinas del alma

Creencias y dogmas

No tomes tus creencias como dogmas, no tomes por cierto lo que necesitas para que tu historia tenga sentido pues eso te acerca a la ilógica  de las convicciones forjadas por la necesidad y la desesperación.

Eso le aconseja la bestia a la bruja cuando la ve calibrando sus posibilidades y decidiendo cómo actuar, sabio consejo de un ser que ni siquiera aprendió a vivir, que tan sólo deseaba amar, sobrevivir a este mundo en el que sería poderoso pero odiado y temido a la par. Su destino está en manos de la bruja, de sus decisiones y de los aciertos y errores que de ella pudieran manar, le pide que contemple el escenario desde la más pura objetividad. Pero la bruja es sabia, conoce el poder destructor de la soberbia y de la necesidad; ella contempla el presente con ojos serenos y el futuro construye con las armas y las piezas que posee sin dejarse llevar por todo aquello que desearía que fuera cierto pues lo que creemos no siempre es lo mismo que lo que deseamos creer.

«El veneno de la necesidad me hace contemplar el mundo desde el prisma que altera la realidad, veo mi vida caer al abismo y de él me recoge la seguridad de que lo que creo es siempre la verdad, desesperanza que siento en mi alma, desesperanza arraigada en mi esencia, preciso de un cerebro que me calme afirmando que lo que conoce es lo que debo aplicar, quizá esto me transporte al infortunio, quizá me haya de arrepentir, los dogmas del pensamiento bailan muy pegados con la necesidad. Me hablan de la lógica de la vida, me dicen que puede atentar contra mi seguridad, me hablan de que quizá yo me equivoque y de que las cosas no han de ser como yo quiera aunque mi entendimiento niegue esa verdad. Es duro discernir las convicciones que nacen de la necesidad y las que lo hacen desde lo que es verdad, es duro permitir que la vida nos supere sin que nos podamos oponer, estemos preparados para todo, así quizá de más oportunidades podamos disponer.»

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