• Las espinas del alma

El tiempo es eterno

En varios capítulos de la novela aparece la idea de la inmensidad infinita del tiempo. De hecho, en un capítulo se vincula esta idea a una posible explicación del nacimiento de la vida, de la perpetuación de la naturaleza en general y de la propia humanidad en particular. 

La idea de esta eternidad pone de manifiesto lo efímero de cualquier existencia y relativiza la importancia de todo aquello que vivimos, que creemos, que sufrimos y de cualquier sentimiento que nos humanice. Nada permanece más allá de nuestra existencia que se encuadra en un marco de proporciones tan gigantescas que diluye nuestra propia realidad vital. Pero no sólo de nuestra realidad como seres vivos sino, incluso, la de cualquier civilización que está destinada indefectiblemente a perder su raíz y transformarse en algo que nada tiene que ver con lo que fue…¿Qué no puede conseguir la fuerza que emana del paso de millones y millones de años?

«Observo mi vida mientras mis ojos me llevan por esta tierra finita, tan finita como el escaso tiempo que aquí moraré. El nulo legado que dejaré arrebata mis sentidos y me hace llorar, me hace sufrir al contemplar las alas de mi vida que trata de remontar el vuelo para no quedar marchita en esta tierra que me habrá de ver morir. Deseo evaporarme y sublimarme en las alturas y allí arriba decidir dónde posar mi realidad, hacerlo tantas veces como mis deseos exijan, tantas veces como gotas tenga el mar. Para ser eterno, para no dejar de existir, me aterra ser menos que la nada, me aterra conocer mi triste destino, tan triste como mi realidad, tanto como mi dolorosa soledad»

Sin embargo, quizá todo dependa del punto de vista que se tome porque, desde nuestro limitado tiempo vital, contemplar las cosas desde la perspectiva de la eternidad lleva ineludiblemente a sufrir por nuestra rápida caducidad. Quizá debamos limitar la concepción del tiempo a segmentos más pequeños compatibles con nuestra existencia. Si lo que nos preocupa, lo que nos proporciona alegrías y sufrimientos se halla en unas pocas décadas, quizá sea ese concepto de tiempo al que debamos limitar nuestros desvelos y así tener la posibilidad de alcanzar una vida plena sin comparar nuestra existencia a la del universo infinito.

«Quise ser aire, quise ser tiempo, para perdurar y ser libre, para sonreír sin nada que amenace mi existir… quise ser una palabra, quise ser una mirada, para desaparecer de la vida pero permanecer en los recuerdos y así perpetuar mi existir… quise ser esclavo, quise ser amo…para tener una misión en la vida que marcara mis pautas e hiciera más sencillo mi existir… quise ser vida, quise ser muerte, para dominar los miedos de las personas, para no temer nunca que alguien pudiera decidir sobre mi existir».

Si nos comparamos con la eternidad, nuestros sentimientos se diluyen en el océano del tiempo, nada permanece y se disuelve cualquier vestigio de amor, de odio, de necesidad, de dolor… no importa cuánta gente aporte, nada permanece y todo se ha de olvidar. ¿Acaso alguien recuerda lo que sufrió una persona que nunca hemos llegado a conocer? ¿Cuánto tardamos en olvidar el dolor de alguien que muere de un modo cruento? ¿Cuánto nos afecta el padecimiento de seres que habitaron 10.000 años atrás? ¿Qué son 10.000 años en comparación con la eternidad? ¿Y un millón? No es nada, la eternidad hace sucumbir cualquier comparación temporal.

«No deseo caer al abismo de la desesperanza, no a las simas de la infelicidad; si la vida me maltrata, será ella quien me haga sufrir pero no seré yo quien me deje caer en este pozo sin fondo de la autocompasión. Dame un motivo para creer, dame un motivo para avanzar, dame algo que me aporte la esperanza de vivir sin temor. ¿Por qué clamar por lo que no se puede poseer? ¿Por qué sufrir por la eternidad no poder abarcar? Mi vida será mi propia eternidad, no deseo más puesto que no lo puedo tener. Visión limitada de la realidad, es todo lo que necesito, lo que anhelo para poder avanzar. No quiero los años que pasaron, ni siquiera los que vendrán, deseo los míos, los que me pertenecen por en esta tierra morar. Con esto alcanzaré mi ansiada felicidad; seas quien seas, deja de atormentar mi cerebro, deja de apelar a mi vida y a deseos que jamás podré alcanzar. Sólo quiero vivir mi vida, sólo eso y nada más».

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