• Las espinas del alma

Futuro escrito

¿Qué nos lleva a la convicción de que el futuro está ya escrito y que nada podemos hacer para poderlo cambiar? Consideramos al destino como un futuro al que habremos de llegar y pensamos que nuestras acciones nos llevan a él indefectiblemente, sea cual sea la acción que tomemos para poderlo evitar. ¿Es esto realmente así? ¿Qué connotaciones tiene todo esto si realmente es cierta esta aseveración? No concibo la utilidad de la lucha si esto es una axiomática verdad, independientemente de la tristeza que produce la injusticia con que la vida siempre castiga a los más desafortunados, desposeídos de su derecho a luchar.

«»Deseé inmolarme como ejemplo a seguir, para aquellos que dañan y no esperan sufrir; deseé mostrar con mi propio sacrificio que nuestras acciones cuentan en el resultado de nuestro devenir. Deseé cambiar el mundo, a las personas y sus acciones, a los hombres que se sumían en el fango de su incurable falsedad. Pero el viento helado de mi recuerdo traía palabras que me hablaban de un futuro que mis esfuerzos no podrían cambiar, porque no poseo esa fuerza, ni yo ni nadie, nada puede contra la invencible realidad. Te juro que intenté ocultar mi llanto, pero no pude, mis ojos se anegaban de lágrimas que caían como cascadas sobre mi marchita voluntad. Si el futuro está escrito, ningún acto nuestro mundo puede mejorar».

«Sin embargo, no veo motivo para que el destino esté prefijado, no sé por qué esto así ha de ser; como los relatos de una novela, como el guión de un teatro cuyo autor es sin duda su dios. La vida no es un teatro, nadie lleva nuestras palabras por cauces estrictos que deriven en lo que alguien ya estipuló. Tan sólo nos guía el miedo, la lástima o el dolor, la envidia o el amor, la alegría o la pasión. Todo ello con múltiples vías, tantas como personalidades coexisten en la humanidad y su interior.»

«Quizá sea la propia naturaleza quien apacigüe nuestros deseos de luchar, para no atentar contra sus designios, para calmar esa necesidad de a nuestros semejantes ayudar. Veo muerte, veo sufrimiento, sí.. y también un inmenso dolor, pero es la propia vida quien lo reparte y no desea que nadie ponga en riesgo su acción. Quizá mi sacrificio esté orquestado por ella misma, para eliminar los deseos de justicia que anidan en mi corazón, quizá este destino no esté ya escrito, quizá no… pero la naturaleza se esfuerza en que así lo veamos para asegurar el éxito de todo aquello que organizó».

Asumir que el destino está marcado es eliminar nuestra propia individualidad. Cada ación conlleva un diferente final, eso parece evidente pero son muchas las voces que niegan esta posibilidad. Lo cierto es que habría que definir a qué llamamos futuro pues cada acción que se toma es ya futuro y, si esto estuviera prefijado, no veo la utilidad de nuestro cerebro ni de nuestra voluntad. Cada segundo que pasa es una oportunidad para el futuro, es el destino parcial al que se llega por las aciones y pensamientos que hemos vivido con anterioridad; infinitos destinos en cada ser humano, infinitos destinos que influyen en los siguientes que vendrán.

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