• Las espinas del alma

La bestia

Esta novela no se entendería sin la bestia, ese ser imponente que parece la clave para muchos personajes pues lo consideran el vehículo que los transportará a la divinidad, a alcanzar el respeto de la humanidad mediante el miedo, el sometimiento y la devastación. De sobra conocen su poder, arrebatárselo al propio Satanás es la arriesgada misión, merece la pena intentarlo, se trata del futuro, ni menos ni más. Seres poderosos que no lo son tanto cuando se relacionan con la humanidad, tantos contratiempos que salvar, tanto temor que despiertan los llevan a anhelar un futuro en el que a los hombres hayan que dominar y para ello a la bestia necesitan controlar.

Fabricada de la nada, convertida en piedra sin opción a preguntar por qué y mucho menos a rehusar, sufrimiento que a nadie importaba y mucho menos al propio Satanás. Dicen que él fue quien lo creó, quizá así sea, es lo que la leyenda nos narra, no tenemos por qué dudar. Demasiado poderoso y terrible para ser un simple ser humano, sin duda es fruto de la más oscura maldad.

Pero quién sabe qué es lo que en verdad anhela, quién lo llega a saber, quién lo puede intuir… tan sólo la bruja, sólo ella sabe que es el amor lo que anhela la bestia en el fondo de su corazón. Irascible con la amenaza, su pulso no tiembla al matar, pero conoce cuando el mal anida en los corazones, como cualquiera de nosotros es capaz de verlo y te digo que lo destruirá sin dudar, lo haría si se interpone en el futuro que para ella quiere ahora y en su eternidad.

Se habla de introducir en su interior el alma de alguien que rebose maldad pues sin alma se decidió fabricar, sin embargo, su personalidad y determinación nos hace dudar de que un alma no resida en su interior; todo depende de lo que definamos por alma, la clave es lo que por ella entendamos, nadie sabe lo que es ni cuál es su naturaleza, nadie sabe si anida en esta bestia sin par.

«Bestia de piedra, bestia de carne y alma, bestia de fuerza imposible y ferocidad sin igual, tu destino es ser temida pero aún lo es más el ser utilizada por seres desesperados por el miedo a la humanidad. Eres afortunada por conocer el amor, quizá condicionado, quizá con peajes que pagar. Pero nada importa si el objetivo llegas a cumplir, sólo deseas culminar tu obra vital, sobrevivir y ser feliz a pesar de la alargada sombra de tu aparente creador, Satanás. Confías en el ser correcto, ahí demuestras inteligencia, o quizás la desesperación que te lleva a arriesgar. Por ti sola nada eres, sólo una fuente de maldad, una fuente de poder que los demás temerán, pero no es eso lo que deseas, sabes que la felicidad requiere mucho más. Quizá no te imbuyeron la suficiente maldad, quizá el infierno no esperaba esa debilidad, quizá no, quizá que contemples la bondad sea parte de tu esencia, ésa que no se corresponde con tu aspecto bestial».

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