• Las espinas del alma

La bruja

De todos los personajes que pueblan la novela, obviamente, la bruja es el principal. Sus acciones son las que mueven a los personajes cuando se pone en marcha la misión vital que se le encomendó. 

Físicamente débil, con esa avanzada edad y esa indeterminada e incurable enfermedad, ésa que deforma sus rasgos y que sólo esos ojos bellos parecen atenuar. Inteligente y sagaz, manipuladora y cerebral. No se deja llevar por emociones y conforme avanza la historia se hace más evidente esa madurez en sus acciones que la lleva a manejar a seres débiles y poderosos, independientemente de cuál sea el motivo vital que mueve a cada uno y a su realidad.

Conoce la historia, de dónde viene y por dónde la ha de encauzar; con ese conocimiento del pasado y del presente que maneja a su voluntad. Hay poderes que son evidentes y otros que parece poseer, que no se manifiestan pero se intuyen con facilidad; no teme a los ataques de nadie una vez llega a vivir en su choza especial, ésa desde la que se accede al umbral. Provoca a quien desea y no teme su reacción, todos se detienen salvo el ser deforme que finalmente es neutralizado por su propia esposa y me pregunto si ése es un poder real, si lo es o si simplemente es el absoluto control de la situación que la lleva a considerar que finalmente no la agredirán. 

Desde la tranquilidad de sus acciones, el control de la situación y sentada en una de sus sillas de la choza, hace ver a cada uno de los personajes qué es realmente lo que ellos anhelan en esta vida difícil, cuál es el motivo por el que por siempre desearían luchar. Poder, amor, reconocimiento, fuerza, valor, venganza….todo puede verse a través de esos ojos cuando ella desea que así suceda para poder llevar a cabo el cometido que guía sus acciones y por el que nada parece que la pueda detener.

Sus decisiones trascienden a lo que a ella le vaya a suceder; ella lo sabe y, aunque lucha por ella misma, desea favorecer a quien le demuestra lealtad y en alguna ocasión decide qué es lo que alguien debe hacer aunque a ella en absoluto la pueda afectar; sólo así se entiende que ofrezca venganza cuando en realidad en nada a ella favorecerá. Sin embargo, al igual que el resto de personajes de la novela y de la vida en general, todo lo que hace es movido por el deseo de subsistir y de evitar males y daños en ese mundo tan duro que la ha tocado habitar.

Se muestra evidente que la fuerza radica en muchos aspectos y no sólo la física o la de las armas; esa voluntad férrea la sitúa en lo alto de la cadena de poder, controlando a las personas, lo que desean y, apoyada en sus capacidades, concediendo deseos siempre y cuando a ella también la lleven a un deseado final.

«Bruja de rostro infernal, bruja de bellos ojos que otorgan el poder de nuestros anhelos contemplar, deseo parte de tu fuerza, deseo parte de tu alma poseer, para ser capaz de no temer, para jamás sucumbir a las armas de todo aquél que me desee vencer. Veo fuerza en tu carácter, nunca los enemigos te han hecho estremecer, ni siquiera cuando la muerte has visto de cerca, nunca desde que esa choza miserable ha sido tu hogar. Te dieron poderes, se sumaron a los que ya llegabas a poseer, te dieron unas capacidades para que a otros pudieras favorecer, a esos seres horribles sin alma pero tu voluntad a ellos nada les iba a envidiar. Te saludo, bruja, en éste u otro mundo, desearía llegarte a conocer».

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