• Las espinas del alma

Padre

Soy algo menos desde que la oscuridad de mi lado te apartó

quebrada el alma, con mis manos vacías y sumido en la nada

la exigua alegría que la vida me daba se difuminó

como el arrojo de un valiente que duda ante el filo de una espada

……….

Sólo me queda mirar adelante, la vida no espera

nos arrolla nos humilla nos arrodilla… nos lacera

……….

Sueños que arden, sueños que mueren, sueños que envejecen,sueños que pesan

sueños que languidecen en el baldío pozo de mi voluntad

sueños de vida, sueños de amor, sueños que combaten la noche negra

sueños tan rotos que transforman nuestra esencia en la más pura humildad

sueños que aseguran que nada somos salvo nuestra caducidad

sueños tuviste, padre, a los que la muerte quizá te hizo renunciar

……….

Tantos recuerdos, tanto hablamos, tantos pensamientos, tan humano

añoro verte, contigo estar, padre, pero eso ya no es posible

con tu sonrisa en mis ojos y una jarra de cerveza en la mano

alejo la tristeza cantando una canción a mi alma sensible

y comparto así tu recuerdo con mi madre y mi uno y mi otro hermano

……….

Dormitabas sereno preguntando cuándo habrías de morir

con la dura enfermedad que transitaba envenenando tus venas

el mundo se derrumbaba, se reducía, estallaba en pedazos

y así anegaba mi existencia en un profundo océano de pena

tan sólo podías recordar tu pasado en pequeños retazos

pero tú bien sabías que muy pronto dejarías de existir

……….

Quiero reunirme contigo sin el acecho de la muerte

para enseñarte las lágrimas que me hiciste derramar

aquéllas que en vida nunca vieron razón para manar

esquiva fortuna que se llevó consigo a un ser tan fuerte

te juro que no lloré por egoísmo, no era por mí

lloraba en silencio porque sé que deseabas vivir

Comentarios cerrados.

  • Una obra de Francisco Javier Llorente

  • El libro