• Las espinas del alma

Parentesco de los seres deformes

Dos personajes relevantes en el devenir de la historia son la mujer y el hombre deformes que rescatan a la bruja y la exigen la misión sobre la que se articula el futuro que desean. Estos seres se presentan como matrimonio y muestran amor y compenetración en un principio aunque después queda patente que tan sólo era una máscara que ocultaba la realidad, en especial para la mujer. Sin embargo, es difícil entender cómo pueden coexistir dos seres con semejantes deformidades si no nacieron del mismo vientre pues, si se tratase de una enfermedad, hubieran aparecido más víctimas de ella pero no las hay o, al menos, no se tiene constancia en esta historia de que existan más seres como ellos. 

Por ello, es comprensible pensar que, lejos de ser matrimonio, pueden ser hermanos nacidos de la misma madre, quizá abandonados por ella ante la desgracia que se avecinaba en su existir, el de su propia madre, por lo que decidió que era mejor olvidarse de que existieron. En nada cambiaría la obra de ser esto una realidad, la vida o la muerte de ambos no habrían de cambiar, tan sólo intentamos imaginar cómo se han podido encontrar dos seres tan singulares si ninguno a la luz se desea mostrar.

Seres paridos por una broma de Satán, abandonados en este mundo que los daña sin parar, sólo protegidos por esos poderes que los hacen temidos y odiados a la par, no concibo un futuro con vosotros en él, seréis una historia triste de la vida, un accidente que pronto se corregirá. Quizá nacisteis el mismo día, como dos aberraciones de alguien que terriblemente pecó; esposos os proclamáis, no me lo creo, sois hermanos de sangre, de sufrimiento y de un futuro carente de consistencia pues la misma inteligencia de la naturaleza se encargará de poner fin a esta aberración.

«Seres deformes de extraña fealdad, vuestro cuerpo es un insulto a la cordura, vuestro rostro un mar de desolación, de dónde habéis salido, de dónde parte vuestra triste condición; aquí en la tierra no tenéis cabida, buscad cobijo bajo su manto protector, en esas cuevas frías, en esas simas que alimentan el terror. No entiendo vuestra boda, quién se atrevió a oficiar vuestra unión, quizá alguien como vosotros, o quizá un ser amenazado con descubrir lo que es el verdadero horror».

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