• Las espinas del alma

Salvación

Pero en sus rostros observo esa ilusión irracional de hallar un camino de salvación, si esos sentimientos se convierten en motivos de vida, quizá no deba negarles su divina condición.

La salvación, esa necesidad inventada por quien nos desea controlar, o quizá por nosotros mismos ante la insoportable visión de una muerte tras la cual en la nada debamos habitar. Cuántas muertes ha causado la salvación, paradoja de su propio nombre, tantas almas que cayeron en el camino como acciones ineludibles de otros seres que anhelaban salvarse y contemplaron a sus semejantes como objetivos de muerte que satisficieran a su dios. No importa que no creas en Dios, en éste o en el de más allá, no importa, pero deberás reconocer que el hecho de creer en ellos acarrea un apariencia divina pues controla las voluntades de quienes pretenden la salvación, igual que un dios sometería las acciones de los hombres si fuera real esa existencia que tanta gente me quiso enseñar. Por ello, creo en la fuerza de la salvación, quizá no en los dioses pero sí en esa energía que nos mueve a actuar; quizá no nos lleve a nada, quizá la muerte tan sólo sea un simple final, quizá, pero nunca lo sabremos, nadie de allí retornó, eso alimenta más el misterio, eso concede argumentos a quienes nos pretenden convencer, pues nadie puede rebatir sus argumentos ya que quien la muerte contempló, allí por siempre ya se quedó.

«Deseo salvarme, sea quien sea el que deba caer, esta vida importa poco comparada con la eternidad. Me juego más que mi vida, me juego mi futuro en los años eternos que vendrán, junto a un dios que me ama, que lo hace de verdad. Mataré si debo hacerlo, a quien sea dañaré, arrancaría mis ojos para adorar al dios que me aguarda mientras contempla mis acciones que le deben agradar; no me pidas clemencia, no me exijas que tolere al infiel, todo ello entorpece mi camino hacia esa existencia eterna en el edén que ese dios en el que creo fervientemente para nosotros creó. ¿Acaso vale más la vida de alguien que no cree que mi eternidad a la derecha de Dios? ¿Acaso piensas por un momento que voy a respetar a quien reniega  de él? Tu falta de fe condiciona tu pensamiento, no esperes de mí nada que ponga en peligro mi advenimiento en la morada de mi dios……..……………………………

¿Has leído bien esas palabras?…..  si lo necesitas, léelas otra vez……. a un fanático, de lo contrario jamas podrás convencer.»

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