• Las espinas del alma

Toleramos sufrimiento

Es sencillo ver la desesperanza en la humanidad, ese estado triste en el que ni siquiera nuestra propia vida parece ser un motivo aceptable para luchar. Cuando no se posee la perspectiva de un futuro alentador abandonamos nuestra dignidad e incluso nuestra propia personalidad; así lo veo, en tantas ocasiones que me entristece reparar que en el alma también podemos tener una cruel enfermedad. Enfermos, ancianos, maltratados por la sociedad, así como tantos otros que parecen ya no querer luchar.

«Marchita mi alma, enferma mi voluntad, nadie que me hable con palabras de bondad. Muerta mi vida, huido mi destino, nadie que me bese y me ofrezca su amistad. Observo mi futuro, tan doloroso como real, consciente de todo aquello que me toca vivir, quisiera ya sólo la muerte abrazar, sí, pues tan sólo contemplo donde mis sueños acuden a morir. Busco y no hallo, me desespero por no encontrar, un motivo que me ayude a continuar; en esta vida dura, fría como el metal, donde mi cuerpo se mueve pero mi alma desea abandonar. Qué triste es la ausencia de esperanza, qué triste es huir de la realidad, somos desheredados de la vida, de fortuna esquiva y nada por lo que luchar».

Quizá sólo sea necesario un aliciente, un motivo válido por el que luchar; algo que anime a nuestra alma a pelear. No concibo una existencia sin nada que nos anime a continuar. Si la realidad nos maltrata, busquemos circunstancias que nos obliguen a dar lo mejor de nosotros mismos, adaptémonos a los acontecimientos que nos toquen vivir, no desistamos de utilizar siempre las armas que nos confiere nuestra fuerza de voluntad, Sólo así podremos considerar que tenemos una vida, sea cual sea nuestra realidad; regodearse en el propio sufrimiento sólo nos acarrea debilidad y autocompasión y nada de ello es lo que nos puede conceder ni un mínimo de felicidad.

«Yo deseo vivir, sólo eso y esto es acatar mi propia voluntad, sin pensar en personas ni dioses, sin detenerme a considerar si inflijo dolor, busco un motivo de vida, algo que calme mi ardiente pasión. La vida hierve en mi interior, no pienses ni por un momento que pueda existir algo que me detenga en este momento de poderosa convicción. La muerte no es obstáculo, no lo es el dolor, ni siquiera el sufrimiento que aporte mi acción, estoy luchando por mi vida, eso hago y sólo ella es lo que siento en mi interior. Para qué sirve la bondad, para qué si no me ha de aportar ningún valor, mi conciencia no sufre pues sólo lo hace si algo muere en mi interior. Soy yo y mi verdad, soy yo y mi realidad, soy yo y todo aquello que me permita luchar en este mundo que a nadie parece respetar. Busco un motivo de vida, digo, es lo que mueve mi mundo pues si no lo hallo me marchitaré como tantos otros que vieron alejarse su felicidad».

«Busca, amigo, algo que desees en esta vida, búscalo y no abandones el objetivo que te marques, ya sabes, para alcanzar ese deseo que te dé la esperanza de vivir. Busca, anciana amiga, algo que calme el miedo a la muerte que ya comienzas a vislumbrar, nada puedes contra ella, por eso te conmino a lavar el temor con un vehículo que te lleve a nuevos mundos que puedas explorar. Te saludo, niño enfermo, sabes que no podrás comprender bien el mundo que te rodea pues careces de tiempo para poder aprender, seca tus lágrimas y busca algo que te haga sonreír, algo que cuando sucumbas puedas comprender que te ha ayudado a poder afirmar que has llegado a vivir. Aquí estoy, mujer miserable, obsérvame, escucha mis palabras y comprende que esto es lo que has de hacer; no sonrías al que posee, no te dejes humillar, tu dignidad es lo único que ya tienes, no la entierres y la escupas con desdén; piensa y decide qué es lo que te puede proporcionar placer… terrenal, vital…no dudes si hay que dañar, no dudes si hay que sufrir, qué otra cosa tienes que supla lo que te ofrezco, sabes que nada, sólo el desprecio de la humanidad. Mírame, hombre mediocre, ser sin voluntad, caricatura de la persona que siempre deseaste ser, qué posees, tan sólo sueños que sabes que jamas realizarás, vives de ellos, sólo cuando dejas volar tu fantasía llegas a ser feliz, pero cada vez que respiras sufres ante tu lacerante realidad; busca algo que supla esos sueños, algo que te permita dejar de vivir de ilusiones imposibles de alcanzar, encuentra algo que te haga ser de nuevo un ser humano ante tus ojos, tu conciencia y tu voluntad».

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